
“Ite Missa Est“, proclama el sacerdote, y dirige su mirada a los fieles para indicar que la misa ha concluido. Lleva casi una hora de espaldas, con la mirada fija en el altar.
“Deo gratias”, murmuran, casi inaudible, los asistentes, y se arrodillan para un último rezo mientras la iglesia queda en penumbras.
Es una mañana lluviosa como cualquier otra en la localidad de La Reja, a 50 kilómetros de Buenos Aires, y los feligreses católicos cumplen con su ritual ajenos a la polémica desatada por el obispo Richard Williamson, integrante de la Fraternidad San Pío X, quien en estos días vive recluido en el edificio que está justo detrás de la iglesia.
El clérigo, de origen británico y radicado en Argentina, está en el centro de la polémica tras negar los 6 millones de vidas que costó el Holocausto judío, así como la existencia de cámaras de gas como herramientas de exterminio en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial.
Sus dichos causaron indignación y alarma en distintos ámbitos, desde organizaciones judías alrededor del mundo hasta el gobierno alemán. Tanto, que el Vaticano dio el miércoles un ultimátum al obispo negacionista y le ordenó que emitiera una retractación “pública a inequívoca” a sus reflexiones sobre la Shoah.
Y la controversia eclesiástica alteró la calma suburbana de La Reja, donde se encuentra el seminario que Williamson dirige desde 2003, y en el que se forman sacerdotes bajo las enseñanzas ultra conservadoras del cardenal disidente Marcel Lefebvre.
Los llamados lefebvristas, agrupados en la Fraternidad Pío X, tienen aquí el único centro de formación de sacerdotes en español, donde hoy conviven una veintena de seminaristas. Todos ellos parecen dispuestos a proteger con su silencio el hermetismo de Williamson, a quien nadie ha visto por el barrio desde que trascendieron sus polémicas opiniones.
“Estamos a la defensiva con todo lo que pasó”, dice a BBC Mundo el sacerdote Álvaro Calderón cuando sale a saludar a la comunidad tras la misa de media mañana. Viste, como todos aquí, una sotana negra hasta el piso, y se lo adivina nervioso, atento a la orden de no hacer comentarios sobre el tema recibida de sus superiores.
“Está todo muy turbulento. Supongo que Williamson y la Fraternidad estarán elaborando una declaración sobre lo que pasó, no lo sé”, agrega el clérigo, quien es profesor del seminario. No quiere dar detalles sobre el británico, aunque revela que éste cumple con sus rutinas y da misa “como siempre”.
fuente: (BBC)




















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